YG Jimenez, E Aráoz, JC Gonzalez, H Ricardo Grau.
Satisfacer la creciente demanda de alimentos sin expandir la frontera agrícola sigue siendo uno de los grandes desafíos de la sostenibilidad. En este estudio analizamos la reducción de la brecha de rendimiento en 16 cultivos principales, en 105 países entre 1992 y 2021, con el fin de evaluar si la diversificación de cultivos contribuye efectivamente a una mayor productividad agrícola y cómo distintas formas de capital condicionan esa relación. La mayoría de los países redujo su brecha de rendimiento a lo largo del tiempo, las reducciones más rápidas se con la especialización agrícola, expresada en el predominio de los cultivos principales dentro de la superficie cultivada. Este patrón fue especialmente marcado en países con mayores niveles de capital humano, financiero y sociopolítico.
El estudio también muestra que no todas las formas de diversidad tienen la misma relación con la reducción del yield gap. La diversidad funcional y taxonómica dentro de los cultivos principales presentó, en general, asociaciones neutras o negativas con la reducción de la brecha de rendimiento. En cambio, una diversidad funcional más amplia entre el conjunto de cultivos de cada pais mostró asociaciones positivas cuando los contextos socioeconómicos son favorables: mayores ingresos, mejor infraestructura y una gobernanza más sólida. Estos resultados sugieren que la diversificación no debería entenderse como una solución universal: su aporte a la sostenibilidad agrícola depende del marco institucional y socioeconómico en el que se desarrolla la producción. Al menos en lo referente a los principales cultivos, su “bio-simplicidad” parece estar contribuyendo a la sostenibilidad del planeta.