Un nuevo estudio publicado en Perspectives in Ecology and Conservation analiza cómo las plantas no nativas están transformando la flora andina a lo largo de 34 ecorregiones distribuidas en todo el sistema montañoso. Se trata de la primera evaluación que examina, a escala ecorregional y en toda la extensión de los Andes, si las especies no nativas están incrementando o reduciendo la similitud florística entre regiones.
El trabajo analizó 496 pares de ecorregiones y comparó la similitud entre plantas nativas y no nativas utilizando datos de bases globales (GBIF y GRIIS). Los resultados muestran que las especies no nativas no generan un único patrón: en el 37,7% de los casos se observó homogenización (mayor similitud entre ecorregiones), mientras que en el 34,7% se registró diferenciación (mayor divergencia florística). El resto de las comparaciones no presentó cambios netos significativos.
Además de confirmar que la similitud florística disminuye con la distancia geográfica y climática, el estudio demuestra que las fronteras políticas desempeñan un papel particularmente relevante en la configuración de las floras no nativas. Las diferencias en marcos regulatorios, dinámicas comerciales y contextos sociopolíticos entre países influyen en los procesos de introducción y establecimiento de especies, afectando los patrones regionales de similitud.
Estos hallazgos aportan una perspectiva novedosa sobre cómo factores biogeográficos y sociopolíticos interactúan en la reconfiguración de la biodiversidad andina, uno de los principales hotspots de biodiversidad del planeta. El estudio subraya la necesidad de fortalecer estrategias de gestión y conservación coordinadas a escala transnacional para enfrentar los desafíos que plantean las invasiones biológicas en la región.